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Dándole la mano al Sur
 
  Lima, 21 de Agosto de 2007
 

Después del 15 de agosto el Perú ya no es el mismo, el terremoto que sufrió a la región Ica, nos afectó a todos. Cada uno de nosotros teníamos un familiar, un amigo o algún conocido en alguna de las zonas devastadas y por eso sentimos el deber de ayudar en lo que sea posible. La CNA tiene sus bases en Chincha, Pisco e Ica y le dio la mano a estos compañeros.

Gracias a las organizaciones Diakonie (Apoyo de emergencia para América Latina); Pan Para el Mundo, de Alemania; y a recursos propios de nuestra institución, se logró apoyar a centenares de familias del sur con módulos básicos de vivienda, de 6 m de largo por 3 m de ancho, y 2.5 m de altura; colchones y frazadas. El apoyo fue básicamente a las poblaciones rurales de Cañete, Pisco e Ica, pues la ayuda del gobierno sólo se centralizó en las ciudades, especialmente en las zonas costeras.

En las zonas rurales nuestros hermanos campesinos no construyen sus casas con ladrillo y cemento como en las ciudades, sino con adobes y otros materiales, por ello con el sismo sus viviendas colapsaron y quedaron a la intemperie. Los módulos de vivienda que les entregó CNA los protegieron del frío y los hizo sentirse más seguros y con esperanzas dentro de la adversidad.

Zoila Mereli Rosas de Espinoza es una agricultora que siembra maíz en el centro poblado de Roldan en Quilmana, Cañete; ella tiene 6 hijos y su parcela es de ½ hra. La familia de doña Zoila fue una de las beneficiadas con los módulos de vivienda, ella agradeció la ayuda muy emocionada. “Gracias por defendernos de este frió, lo hemos perdido todo, pero las autoridades aún no han pasado por aquí”, sostuvo.

En Ica, don Reynaldo Crispin Tumay Quispe Ortiz de la comunidad Casablanca en el distrito de Santiago, quien cultiva maíz y algodón, resaltó la ayuda que les brindó CNA, y muy mortificado nos comentó que sólo los primeros días luego del sismo recibieron algunos alimentos de las autoridades, después se olvidaron de ellos.

Para quienes se agruparon en ollas comunes y comedores se les entregó cocinas, ollas y demás utensilios para que puedan preparar los alimentos paras sus familias. Punto aparte fueron varios agricultores de las comunidades de San Benito y La Quebrada, quienes luego de recibir sus módulos básicos de vivienda acompañaron a los técnicos de CNA a otras comunidades para ayudar en la instalación de los mismos.

Durante el recorrido por el sur se pudo apreciar que las comunidades campesinas sufren por la falta de agua, y tiene otras carencias que se ha acrecentado después del sismo. Cerca de la mitad de las familias beneficiadas no son del lugar donde residen, sino que son emigrantes de Ayacucho, Huancavelica, y otras regiones, que salieron de su tierra natal a consecuencia de la violencia política.

El Estado se ha hecho presente de manera parcial y la mayor cantidad de ayuda proviene de instituciones y organizaciones privadas, pero aun, así no satisfacen el hambre de la población. Los pobladores en su mayoría sufren de problemas bronco pulmonares a consecuencia de pernoctar en la intemperie, gran parte de los niños padecen de conjuntivitis, pero lo más preocupante es que la población en general padece de un trauma psicológico por la tragedia suscitada.

La mayoría de las viviendas y parcelas no cuentan con ningún documento que avale su propiedad, ya que gracias a la Reforma Agraria es que tienen sus parcelas y desde esa fecha solo son posesionarios, con casos excepcionales que si cuentan titulo de propiedad.

En lo económico la población en general se dedica a la actividad agrícola, algunos en calidad de jornalero, trabajando de manera eventual para grandes empresas, mientras que otros son pequeños parceleros, que trabajan a base de prestamos de cajas rurales, municipales, bancos y empresas acopiadoras, estas ultimas mencionadas brindan préstamos en semillas, fertilizantes, asesoramiento técnico, combustible para tractores, etc. con la condición de que los productos se los vendan a estos.

Muchos de los que trabajan con estas empresas acopiadoras son engañados, no le cobran el precio justo de los préstamos sino le cobran el interés que genera lo prestado hasta la fecha de la entrega de su producto. Asimismo muchos otros que pidieron préstamos a entidades financieras se encuentran adeudados pues con todos los intereses que les cobran sus deudas son prácticamente impagables.

En total CNA apoyó hasta el momento a 99 familias de Cañete, 37 familias de Pisco, y 119 familias de Ica; pero la ayuda aún no ha terminado, se está coordinando con otras instituciones amigas seguir con el apoyo, los hermanos del sur aún necesitan de la ayuda de cada peruano.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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