La finalidad del Día mundial de la alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es la de concienciar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.
La mayor garantía de una seguridad alimentaria en el Perú y que el gobierno y las autoridades no parecen darse cuenta, son las miles de Comunidades Campesinas que existen en todo el territorio nacional y que hoy por hoy, gracias al trabajo que realizan, se han convertido en grandes y principales abastecedoras de alimentos, a pesar que algunos insistan en llamarlos “grupos minúsculos”.
Estas Comunidades Campesinas son guardianes de la biodiversidad porque trabajan la tierra con veneración, respeto y responsabilidad ante la naturaleza, obteniendo productos saludables para los consumidores, pero a cambio el gobierno les brinda políticas equivocadas emitiendo una serie de Decretos Legislativos que en lugar de fortalecerlos, debilita su trabajo y además los califican injustamente de “perros del hortelano”.
ESi esta situación no se corrige a tiempo nos llevará irremediablemente a una grave escasez de alimentos que unida al incremento de precios, aumentará aún más la desnutrición principalmente en la población rural y urbana marginal, algo que el gobierno probablemente no quiere que ocurra.
Los precios elevados de los alimentos no son consecuencia de los desastres naturales, como las heladas e inundaciones, sino de la puesta en marcha de procesos socioeconómicos neoliberales con una secuela de privatizaciones, acuerdos, eliminación de los aranceles a la importación, promoción de créditos para la compra de agroquímicos y Tratados de Libre Comercio. Nos estamos refiriendo a los Decretos Legislativos 1020, 1060, 1064, 1073, 1074, 1077, 1080, 1089, 1081 entre otros, que el Ejecutivo emitió hace algunas semanas, merced a las facultades concedidas por el Congreso.
Este tipo de políticas obligan al Perú a importar productos agrícolas al precio que se le impone y ante los cuales es difícil competir por los altos subsidios con los que se exportan al Perú. Los efectos negativos ya se perciben: destrucción y devastación del campo, crecientes migraciones y crecimiento de la tugurización de los cinturones de pobreza en las principales ciudades.
Detrás de todo esto están las grandes trasnacionales de los alimentos que dominan la cadena productiva y que han convertido a los alimentos en una mercancía en manos del mejor postor: las tierras, semillas y el agua son propiedad de las multinacionales, que además deciden los precios. Una prueba fehaciente son los precios elevados de los cereales y el nuevo fenómeno de la búsqueda de energías alternativas como la producción de agrocombustibles. Esta nueva forma de generar energía afecta el precio de los alimentos y consecuentemente profundizará nuestra dependencia alimentaria.
Tenemos la posibilidad de abastecer al mercado interno con una diversidad de productos nacionales como frutas, cereales, tubérculos, menestras para todos los gustos y de gran calidad. Si empezamos a consumir nuestros productos podemos recuperar nuestra soberanía alimentaria que es “el derecho de los pueblos a tener garantizada su alimentación de manera suficiente a partir de su producción local y nacional, respetando su diversidad cultural y sus mercados locales”
Se trata de “un derecho humano fundamental, ligado a la construcción de relaciones comerciales justas a nivel internacional, al desarrollo de una agricultura local sostenible y al respeto de las condiciones laborales de los productores locales”, según la FAO. No nos olvidemos; que quienes tienen que asumir la responsabilidad de apoyar y hacer realidad los derechos humanos de los habitantes son precisamente el gobierno y sus instituciones, pero principalmente las organizaciones campesinas.
En esta coyuntura esperamos que el nuevo Presidente del Consejo de Ministros, en coordinación con el sector agrario y con los gremios agrarios como CNA, CCP, CONACAMI, AIDESEP tengan en cuenta la Seguridad Alimentaria con Soberanía en su política alimentaría.
Antolin Huascar Flores
Presidente de CNA

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