CNA impulsando la recuperación de saberes ancestrales en contexto de calentamiento global


El calentamiento global y crisis climática está afectando duramente a los pueblos indígenas, comunidades campesinas, indígenas u originarias del Perú, es así que la campaña agrícola que inició en el mes de agosto setiembre, con la siembra de principales productos como la papa y el maíz, los cuales son fundamentales para la alimentación del 80% de familias peruanas, está en riesgo. Este problema es latente históricamente frente a la inexistencia de políticas públicas que atiendan la agricultura familiar de los pueblos indígenas y comunidades.

Para empezar, los sabios y sabias ancestrales, así como, sus conocimientos, saberes y tecnologías han sido dejados de lado por el Estado peruano porque no existen políticas públicas interculturales que prioricen el registro de los sabios y sabias de las comunidades, tampoco por la recuperación y fortalecimiento de los saberes ancestrales.
Las comunidades campesinas, indígenas u originarias, tienen relación de cercanía con la Madre Tierra (Pachamama), cultivan y producen alimentos con sus propios esfuerzos asumiendo los efectos del abandono del Estado y los riesgos que implican los impactos de las alteraciones del clima, conocidas como cambio climático, que son las variaciones en los patrones meteorológicos y temperaturas. Es así como, en diciembre del 2025, diversos ámbitos del Perú han sido afectados por sequías y en el mes de enero por lluvias intensas.
A continuación, compartimos evidencias de los impactos de la crisis climática en la Comunidad de Raquina, Distrito Pucara, Provincia Huancayo, Región Junín, donde los comuneros y comuneras expresaron preocupación y desolación porque no reciben ninguna atención, ni en tiempos de emergencia.

«Plantas de maíz y de papa, que se han secado por falta de lluvia.»

La sabiduría ancestral, construida durante generaciones mediante la observación minuciosa del clima, los ciclos lunares, las estrellas y el comportamiento de las plantas, ha sido sistemáticamente invisibilizada. Este conocimiento profundo sobrevive hoy únicamente en la memoria de los y las mayores, último bastión de un legado inmaterial invaluable. Su preservación se encuentra bajo una triple amenaza: la partida física de estos guardianes del saber, los acelerados cambios socioeconómicos que erosionan los modos de vida tradicionales, y la indiferencia de un Estado que omite implementar políticas públicas interculturales efectivas. De no mediar un rescate urgente, este silencio podría volverse definitivo.

“Mi madre es una de las sabias que aún conserva estos conocimientos y los comparte como lo hicieron sus antepasados: explicando, practicando y enseñando desde la experiencia. Antes, la comunidad escuchaba con respeto; hoy, muchos jóvenes se burlan de estos saberes, sin comprender que en ellos está la historia y la identidad del pueblo”

Las comunidades tienen sus propias formas de dialogar con la madre naturaleza para proteger sus cultivos. Por ejemplo, para enfrentar las heladas, hacían humo alrededor de las chacras y aporcaban para proteger las raíces de las plantas, cuando granizaba, toda la comunidad esparcía ceniza en forma de cruz hacia la dirección de la tormenta. En tiempos de sequía, realizan rituales colectivos: traían agua de la laguna en vasijas de barro, llevaban a la iglesia para ser bendecida y luego repartían en las chacras, pidiendo el retorno de la lluvia, algunas autoridades pedían a los niños y niñas rezar por las noches para evitar las heladas, fortaleciendo el sentido comunitario y espiritual.

¡Estas prácticas no eran, ni son supersticiones, sino expresiones de profundo respeto y conexión con la Madre Naturaleza!

Aporcando las plantas                                        Humeando las parcelas

 

 

 

 

 

Desde la CNA hacemos un llamado urgente al Estado peruano:
1. Para que declare en emergencia la agricultura familiar de los pueblos indígenas, las comunidades campesinas y los pueblos originarios.
2. Para que implemente de inmediato una atención de emergencia articulada a nivel local, distrital, regional y nacional.
3. Para que invierta de manera prioritaria y directa en esta agricultura familiar indígena, dirigiendo los recursos a los y las agricultoras de las comunidades campesinas, guardianas de la seguridad y la soberanía alimentaria, registrando a los sabios y sabias ancestrales, recuperando y fortalecimiento los saberes, conocimientos y tecnologías ancestrales.