El gobierno transitorio no es suficiente para solucionar crisis política del Perú, urgente una Nueva Constitución y un Estado plurinacional y pluricultural con equidad y justicia para todos y todas


Lima, 17 de noviembre.  Intentando dar una solución a la crisis política que atraviesa nuestro país tras una incesante presión y legítima protesta social ejercida por la ciudadanía en múltiples calles y plazas del Perú, el Congreso de la República ha designado a Francisco Sagasti como nuevo Presidente interino. Sin embargo, este acto no constituye una real garantía de cambios al sistema político y económico que ha generado tanta desigualdad y corrupción, pues la anunciada “transición democrática” únicamente servirá para darle la posta a un nuevo gobierno que seguirá operando bajo las mismas reglas de la constitución neoliberal aprobada por la dictadura fujimorista, que impuso en nuestro país un sistema político, económico y social excluyente, clasista, discriminador, racista y machista, que oprime e invisibiliza a la inmensa mayoría de peruanos y peruanas, sobre todo a nuestros pueblos indígenas originarios campesinos de Costa, Andes y Amazonía, a quienes se les ha expoliado sistemáticamente sus derechos y territorios al amparo de ese espurio texto constitucional para apropiarse de las riquezas y recursos que sostienen el modelo extractivista primario exportador del cual se benefician un puñado de grandes empresarios y políticos corruptos.

El clamor de nuestro pueblo, especialmente de la juventud, ha sido lograr profundas y radicales reformas que este gobierno transitorio no le garantiza al país, pues el Partido Morado ha demostrado una clara vocación por defender los intereses de los grandes grupos empresariales, obstaculizando iniciativas que el pueblo ha exigido para sobrevivir en la crisis sanitaria que nos golpea. Nuestro país requiere de una urgente reestructuración que permita visibilizar aquellas transformaciones necesarias para incluir a los sectores menos favorecidos de nuestra población a través de un modelo político que respete los derechos fundamentales de todos los peruanos y peruanas, sobre todo los derechos colectivos, los territorios, la identidad cultural y la participación de nuestros pueblos indígenas, en el marco de una sociedad culturalmente diversa y plurinacional.

Se requiere además un modelo social y económico totalmente opuesto al vigente, que mínimamente garantice: un ambiente sano; una  distribución equitativa y justa de la riqueza nacional para todos los peruanos y peruanas; un apoyo decidido y prioritario a nuestra agricultura familiar, que no solo es la base de la seguridad y soberanía alimentaria del país, sino también la columna vertebral de nuestra economía nacional; políticas que garanticen educación de calidad y un trabajo digno a toda nuestra población, especialmente a los más jóvenes; que se destierre todo tipo de discriminación y marginación social en todo los sectores de nuestra sociedad; que se suprima definitivamente el racismo y la mentalidad colonial que aún predomina en un amplio sector de nuestra clase dirigente y la burocracia; y que reconozca la plurinacionalidad y pluriculturalidad de nuestro país, en condiciones de igualdad y pleno respeto para todos nuestros pueblos indígenas originarios campesinos, para construir juntos un país más unido y con un mejor futuro para todos y todas.

La lucha de nuestro pueblo ya ha costado el doloroso saldo de la pérdida de dos valientes jóvenes, quienes ofrendaron sus vidas por un Perú mejor; vidas que se suman a una larga lista de peruanos y peruanas mártires que, en diferentes partes de nuestro territorio nacional, las últimas décadas igualmente entregaron sus vidas y arriesgaron su integridad para defender sus territorios y recursos, nuestro ambiente, nuestra alimentación, nuestra salud y nuestra soberanía, vidas que les fueron arrebatadas por la violenta represión de la protesta social que han venido aplicando sistemáticamente todos los gobiernos de turno, como también fue el caso del gobierno de Vizcarra, en cuyo régimen se asesinó a tres indígenas amazónicos que solo reclamaban mejores condiciones para sus comunidades en medio de la pandemia, crimen que sigue impune y contra el que también exigimos una dura sanción penal.

Si el nuevo gobierno provisional quiere lograr una legitimidad real, está obligado a escuchar la voz de nuestros pueblos y convocar de inmediato a una Asamblea Constituyente para diseñar y aprobar democráticamente una Nueva Constitución para el Perú. Nuestro país se encuentra ante una nueva oportunidad histórica para refundarse como Estado Plurinacional y Pluricultural, a través de un Poder Constituyente de Todas las Sangres, que congregue a peruanos y peruanas dignos y verdaderamente representativos de todos los sectores sociales de nuestro país, fundamentalmente de los sectores populares y de nuestros pueblos indígenas originarios campesinos.

 

¡POR UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE TODAS LAS SANGRES!

¡POR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA, ¡QUE GARANTICE NUESTRA SOBERANÍA Y UN MODELO MÁS JUSTO, IGUALITARIO, INCLUSIVO Y SOLIDARIO!

¡HACIA UN ESTADO PERUANO PLURINACIONAL Y PLURICULTURAL!

¡POR LA REIVINDICACIÓN DE NUESTROS PUEBLOS INDÍGENAS ORIGINARIOS CAMPESINOS!

¡NO MÁS SANGRE DERRAMADA DE PERUANOS Y PERUANAS! ¡BASTA YA DE CRIMINALIZAR LA JUSTA PROTESTA SOCIAL DE NUESTRO PUEBLOS!